NO MÁMES CABRÓN! (leer con tonada mexicana)

EL NACIMIENTO DE JAURIA – POR DEMIAN “CIRO” PERTUSI – (Catorceava Parte)

En una tarde de nubes grises del caribe mexicano, me había sentado a dibujar en un papel cuadriculado de cuaderno con una birome negra, un marcador negro y un corrector blanco. Sin querer, estaba repitiendo una escena de hace 20 años atrás, cuando me había sentado en la mesa de mi casa en Parque Patricios a dibujar aquellos primeros logos de Attaque 77. Esta vez, estaba a miles de kilómetros y años de distancia. Ahora, el modelo que me había inspirado era un perro de juguete, símil real pero en escala pequeña. Un regalo que le habia hecho a mi hija.

La cabeza del modelo estaba erguida y yo necesitaba ponerla media para abajo como para lograr la “A“ final de JAURÍA. Me estaba complicando, dibujando una y otra vez sobre el mismo papel, utilizando el corrector a cada rato. Ya se estaba formando una cáscara gruesa que, de a poco, dificultaba cada corrección. Entonces, decidí centrarme en lograr la cabeza como “A“ y despreocuparme de la postura de la misma. Una vez terminado eso, tuve que terminar por cortar la cabeza y moverla hasta lograr la posición justa. Y ahí hacer las últimas corecciónes.

Y así quedó. Ahí andaba, tirado por el piso, este perrito de plastico de 10×5 cm que yo usé de modelo para hacer al perro-jauría que hoy es nuestro logo!

Recuerdo cuando un amigo mexicano, Carlos Genova entró a mi depto y vio pegado en la heladera el papel con el “diseño” maltrecho del “perro–jauría”. Dijo: “no mámes cabrón! ¿Ese es el logo de tu banda? ¿Jauría? Qué chingooon! Está poca madre!”.

Yo lo había puesto ahí para ir viendolo a diario y comprobar si con el correr de los días perduraba o iba a la basura. A mi, por cierto, me gustaba mucho. Pero sabía que debería dárselo a un diseñador para que lo estilizara. Lo mio era muy limitado, pero la apreciación de mi amigo fue fundamental, ya que él no sabía nada de que yo quería llamarle JAURÍA al grupo. Y a mi me preocupaba que se lea la palabra incorporada al logo sin dificultad. Carlos es artista plástico y, por consiguiente, tenía conocimiento de ciertos stándares publicitarios. Luego relataré como aquél diseño desalineado se convirtió en el logo de JAURÍA.