Jauría en Noiseweb

Formato: CD / Sello: Sony / Edición Nacional: Sí / Año: 2010 / Puntaje: 8

Luego de 21 años al servicio de Attaque 77, a Ciro Pertusi había algo que le estaba faltando y era un poco de libertad y perspectiva, esa que adquirió dejando el grupo que lo hizo conocido y por el que derramó sangre, sudor y lágrimas.

Como él mismo relata en el sitio web de Jauría, su nuevo emprendimiento, ya no se sentía cómodo ni feliz en su viejo grupo. Esto ya se notaba: si se le presta atención al DVD que grabó junto a Martínez, Scaglione y De Cecco en El Teatro de Flores, el trabajo final estuvo lejos de ser una obra ansiada y se los nota distantes explicando de qué se trataba Karmageddon.

La inquietud del vocalista y guitarrista ya tenía antecedentes, aunque él no lo supiera, en Antihumano, de 2003. Al escribir “Me voy a andar en bici, ya me quiero ir, déjenme salir, que estoy marchitándome. No veo la hora de escapar de aquí por fin”, ya empezaba a cerrar su ciclo en Attaque, aunque todavía quedara un lustro con los “Tres pájaros negros”.

La ficha le terminó de caer allá por diciembre de 2008 en Uruguay, cuando cantaba Canción del Adiós, de El Otro Yo, esa que dice “He descubierto un mundo nuevo, me iré sin saludar…”.

En su interior, ya tenía una decisión tomada y su salida se fue postergando por un montón de variables, entre ellas, el miedo “al fin” que relata en Ascenso, segundo tema del disco debut del grupo que formó junto a Ray Fajardo, ex EOY, Esteban Serniotti, de pasado en Cabezones, y Mauro Ambesi, ex Romanticistas Shaolins.

En Ascenso, Ciro hace toda la catarsis post Attaque, como para desocuparse rápido y soltarse en el resto de la obra. “Como todo fin, se hizo rogar demasiado y, justo al fin, creí no estar preparado”, confiesa. Y, en el estribillo, respira aliviado: “Es el fin, nada más certero, nada más perfecto. Es el fin, amo este momento, comienzo de nuevo, desde el fin”.

Indios Kilme refleja que Pertusi nunca renunciará a la conciencia social. Este es un homenaje al sufrimiento de los aborígenes que fueron trasladados de su lugar natural hacia la gran ciudad.

La melodía envuelve cuando arranca Adiós a Dios, donde el cantante se despoja de todo mandato religioso que le hayan inculcado desde la cuna: “En tu cielo no hay lugar para un pobre diablo como yo”.

Pertusi despliega todo su carisma y su inconfundible voz en este disco que suena preciso y contundente, gracias al aporte en las perillas de Jim Wirt, quien ya produjera Un Día Perfecto y Otras Canciones, discos que devolvieron a Attaque a la alta rotación radial a fines de los noventas.

Austin y Astros en el mar son dos piezas de colección y los más duros punks no podrán resistirse a que ambas, de un momento a otro, se conviertan en hits radiales.

El Tiempo, donde sobresale la voz de Pichu Serniotti, acompañado constantemente por los graves de Pertusi, es una buena forma de ir emprendiendo el tramo final del disco de una manera melódica y emotiva.

Guerra en las galaxias, junto con Tosco y La Jauría, aportan la cuota roquera del disco, donde el hardcore punk recuerda que los cuatro miembros del grupo tienen pasado ruidoso.

Ciro estuvo a punto de colgar la guitarra, o al menos de perderse por un buen tiempo. Tardó menos de lo pensado en poner letra y música a lo que siente en esta nueva etapa de su vida. Tal vez no difiere mucho de lo que hizo en el pasado, pero se notaba su ausencia y es una gran noticia que esté de vuelta, renovado y libre.

Alejandro Panfil.

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