A solas con Jauría / Rock.com.ar

Hay tres cosas que quedan muy claras cuando uno se acerca a Jauría. Una es que los chicos son amigos. Se cargan, se hablan y se tratan como tales. La segunda es que en ésta banda no hay líder. Uno podría suponer que Ciro; por ser el cantante, tal vez el más verborrágico del grupo y además el autor de 9 de las 15 letras que tiene el disco; es el que llevaría la batuta en la banda.

Pero al momento de hablar los muchachos se pasan el micrófono entre sí, se preguntan cosas entre ellos y se dejan espacio para escuchar al otro. Todos por igual. Al que le quede duda sólo tiene que referirse al nombre de la banda, que significa “un conjunto de perros”, no un sólo can.

La última es que por su trayectoria y su talento, éstos tipos no tienen la “necesidad económica” de hacer una banda. Ray y Pichu han hecho muchos trabajos como sesionistas y productores, mientras que Ciro tiene en su haber la trayectoria de una de las bandas más importantes del punk-pop de los últimos años.

Mauro es el que más alejado se ha mantenido del circuito masivo, pero como todos, tiene su historia. Para empezar, es hijo de María Graña, una cantante de tango que tiene el privilegio de ser una de las pocas voces femeninas populares en el estilo durante los 70. A fines de los 90 formó “Géminis”, una banda de rock que devino en “De Romanticistas Shaolin’s”, cuando sumaron a Federico Pertusi, el hermano de Ciro que tocó en A77aque durante los primeros años.

¿Qué cosas ven en Jauría que las diferencian de sus bandas anteriores?

Ciro: en mi caso, después de tocar con mis compañeros de A77aque por más de 20 años terminamos generando un modo de hacer y escuchar la música. Ahora en Jauría todo es una novedad, porque estamos en pleno descubrimiento. Acá cada músico tiene su formación particular, y eso es lo que te marca una tendencia en el sonido general, que te va haciendo. La diferencia la estamos haciendo andando el camino.

¿Y cómo se dio la idea de formar la banda?

Ray: Lo que pasó acá es que quisimos formar una banda de rock y volver a sentir lo que nos hizo decidir que esta carrera sea nuestra misión acá en la Tierra para transmitir lo que sentimos y aportar nuestro granito de arena para hacer de éste un mundo mejor.

Creo que vivimos cambios y cada uno tomó la desición de seguir su camino sólo y entrar en eje con uno mismo. Creo que en algún momento, cuando tu vocación se vuelve profesión, hay muchas situaciones que te van en cierta forma matando la inocencia, y endureciendo y cristalizando la sensibilidad. Te hace olvidar por qué elegiste ésta carrera. Creo que lo que nos pasó a nosotros fue que en algún momento no aguantamos más. Jústamente todos compartimos que, desde el lugar de cada uno, desde su posición en el escenario, se propuso combatir la hipocresía en todo aspecto

¿Cómo se dio el desarrollo de éste, su primer disco?

Ciro: El desarrollo de este disco fue paralelo al de nuestra relación humana. Le prestamos mucha atención a eso, más cuando nos dimos cuenta de el proyecto en cuanto a lo técnico funcionaba. Pero nos dimos cuenta de que para que todo crezca al mismo ritmo necesitábamos estar juntos como personas. A medida que se fue dando esa dinámica, naturalmente las conversaciones se hicieron más relajadas.

¿Esas conversaciones tienen que ver con poder plasmar lo que cada uno quiere?

Ciro: Sí, por lógica la creatividad es muy territorial. Cuando se trae una creación, es algo que nace de uno y cuando la trae al grupo la trata de proteger. Pero acá fue una cosa muy “light”, de entender, de correrse y de pararse en el lugar del otro. Ahí es donde usas las experiencias anteriores, a la hora de poner las cartas sobre la mesa. Trabajamos mucho con la empatía, buscando el equilibrio, sin perder nuestro propio lugar.

¿Y para elegir los temas qué criterio usaron?

Pichu: Fuimos escuchando las ideas de cada uno, sin tanta charla hablada. Se fueron dando cosas que surgían de que cada uno estuviera trayendo lo mejor de sí para llegar a un lado potencial. Entonces, los lugares para los que va la banda son los que compartimos, que tienen que ver con las ganas de tocar y no ponernos restricciones. Hacer lo que nos hace bien a todos y compartirlo.

Mario: Además fue un proceso muy productivo. De lo que se tiró sobre la mesa, que fueron 16 temas, quedó uno afuera nomás. Por eso el resultado final es tan homogéneo.

Pichu. Sí, nos concentramos en el desarrollo. Agarramos cada cosa y la maquillamos, la produjimos, la estiramos, la cortamos, la dimos vuelta, hasta que quedara como queriamos.

Leandro Falcón

Para leer la nota original publicada por Noiseweb hacé click acá.