Jauria en Rosario Rock

Jauría suelta en Rosario

Noche de perros

Cuando dejó Attaque 77 a principios de 2009, Ciro Pertusi pudo haber encarado un proyecto en solitario como tantos otros de sus colegas cantantes (léase Andrés Ciro, Gustavo Cordera, Bahiano, Vicentico, Cerati, Indio Solari) pero en cambio hizo “la difícil” y le salió bien. Después de  tomarse unos meses de duelo profesional, levantó un par de teléfonos y armó Jauría, el proyecto que repatría en un mismo escenario a varios exiliados de bandas: Pichu Serniotti deCabezones, Ray Fajardo de El Otro Yo y Mauro Ambesi de la Romanticistas Shaolin’s. Antes del debut del sábado en Rosario en las tablas del Dixon (y sexta presentación oficial) Pertusi charló con Rosariorock.com.

¿Jauría es para vos continuidad o nuevo comienzo?
Por un lado, hay una continuidad de un artista en madurez, ya sea yo esté en Attaque o en Jauría. Pero hoy el camino es muy diferente; Pichu, Ray y Mauro son quienes me acompañan en este cambio y es lógico que a partir de esta gente se genere un sello en particular. Y a mí este nuevo plan me lleva a componer otras cosas y hacerlas de otra manera. La continuidad se entiende porque la esencia es la misma.

¿Extrañabas subirte a un escenario?
La verdad que sí, tenía muchas ganas de tocar. Pero siempre a partir de Jauría, del proyecto, de la interacción con los chicos de la banda y la relación con la gente. Hay una especie de celebración con el público, una sensación de que estamos creciendo todos juntos. Cuatro personas que tienen que ver mucho y tampoco tanto porque vienen de distintos planos.

¿Es un supergrupo?
Lo super del asunto es que fue poco común que esto haya funcionado desde el vamos. A veces armas un equipo con jugadores que juegan bien y puede no funcionar. No hay una fórmula. En Jauría hay tipos que hacen las cosas a su manera, todos creativos, que nos son meros ejecutores, es un trabajo muy territorial en el que cada uno defiende lo suyo. El proyecto podría haber fracasado. La idea fue encontrar un punto, a medio camino, todos acercándonos.

¿Se te cruzó por la cabeza armar un proyecto solista?
No, siempre pensé en una banda porque lo otro era muy fácil. Tenía plena confianza de que si lo hacía iba a resultar y de antemano me aburría eso del resultado puesto. No es jactarme de nada, sé que las canciones que iba a hacer hubieran salido con un sello puramente mío y eso iba a hacer que me escuchara cierta cantidad de público. Yo quería diversificar la propuesta, mezclar, que rompan mi estructura, aprender. Pichu tiene una formación musical que va más allá de los 70, también viene con una cuestión progresiva muy interesante. Y Ray a ese estilo de los 80 lo tiene muy claro y es un defensor de la base rockera sententosa y además es un tipo aggionardo a los 90 por haber tocado en El Otro Yo, un sinónimo de modernidad. Mauro es un todoterreno, que sabe mucho de punk, de pop y es un amigo del alma. Ojo, yo busqué gente que admiraba, me tiré a la pileta y por suerte funcionó.

¿Qué cambia con respecto a Attaque?
Con Ray se copó un espacio que en Attaque lo teníamos basado en un músico invitado, que era Martín Bossa. A mí siempre me interesó ese lugar, que haya un track todo el tiempo sonando, que pintara todo. En Attaque el concepto, la impronta, la musicalidad era otra y eso estaba pero hasta ahí, era un complemento en función de una banda punk rock, el fuerte eran dos instrumentos. En Jauría es una premisa de entrada. Dentro de lo sonoro es un espacio prácticamente visual, muy importante, porque todos esos chiches sonando te ponés los auriculares y viajás de otra manera.

Sos conciente que arrancan compartiendo un público con Attaque, ¿Te parece que se puede generar un River – Boca?
Se debe generar un clima de madurez instintiva. Attaque sigue siendo Attaque y yo también por más que no esté. Yo soy así donde sea. El que lo puede llegar a entender se da cuenta que así, que hay que disfrutarlo como yo lo hago. Miro hacia atrás, escucho las canciones y me parece el testimonio fiel de que nuestra relación fue fantástica porque que no funcione ahora no significa que no haya sido un éxito. El público que nos toca, que viene de escuchar Attaque, tienen que saber que no es lo mismo. Está esa cosa que yo traigo pero nada más. Es también una cuestión de respeto, porque hoy Pichu, Ray y Mauro son las personas que me sostienen para componer. Aquel que quiera el Attaque más purista lo va a encontrar en Mariano, Leo y Luciano porque está recontra fresca ahí.

0291 arranca tu celu, ¿cómo es que terminaste en Bahía Blanca?
Caí acá por que tengo gente amiga y familiares. Llegué a fin de año para las fiestas y me gustó el clima de reencuentro y decidí quedarme un tiempo. Ahora, por la banda estoy dividido entre Bahía Blanca y Buenos Aires. Me gusta mucho el interior y mientras pueda variar un tiempo en capital y otro afuera, lo voy a hacer.

¿Cómo va a ser el show del sábado?
Estamos tocando 10 canciones nuevas, las 15 del disco y también algunas de Attaque. Tenemos muchas cosas en la cabeza, de a poco vamos a ir sumando temas de Cabezones. Hoy disfrutamos de lo que hay.

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