Jauría en RioNegro.com.ar

Jauría, el supergrupo de Ciro Pertusi, en Bariloche

Jauría es una banda argentina de rock formada el año pasado por Demián “Ciro” Pertusi (ex Attaque 77 por más de dos décadas) en guitarra y voz, Raimundo “Ray” Fajardo (ex El otro yo) en batería y programaciones, Esteban “Pichu” Serniotti (ex Cabezones) en guitarra y coros y el bajista Mauro Ambesi. Ya tienen un CD “Jauría” (10) donde Ciro escribió nueve de sus quince letras. Ray y Pichu han hecho, además, muchos trabajos como sesionistas y productores, mientras que Mauro es el que más alejado se ha mantenido del circuito masivo, pero como todos, tiene su historia. Es hijo de María Graña, una de las pocas voces femeninas populares del tango.

Mañana Jauría toca en Puerto Rock Bariloche. Pero, antes, Ciro dialogó con “Río Negro” y analizó el cambio y la experiencia acumulada. “Ahora disfruto más el momento. Es cliché y muy liviana la frase, pero tiene –de verdad– mucha importancia porque uno siempre anda con cosas del pasado que pesan o preocupan para el futuro, y se escapa el presente. Como dice la canción de Vox Dei, “pensando en mañana, fracaso hoy”. Me encuentro con eso, por un lado. Después, hay otro aspecto que puede ser muy terrenal, pero la comunicación con los fans, con las llamadas redes sociales, encontró una vía bastante buena, constructiva, positiva. Lo otro son los compañeros de ahora. No puedo decir son lo mejor porque es lógico estar deslumbrado con gente nueva. Yo siempre trabajé con las mismas personas, ¿viste? Pero tampoco puedo dejar de ser sincero… Me siento óptimo porque estamos descubriéndonos y es deslumbrante que nos hayamos conocido y la cosa funcione. En definitiva eso es un verdadero súper grupo y no algo integrado por atletas del rock, (sonríe)”.

“En cuanto a mi inversión, es como siempre, cien por cien. Yo no dejo de ser Ciro Pertusi marcadas las ocho horas de trabajo. Estoy todo el tiempo enchufado. Me desvelan las vivencias, las inquietudes, las ganas de hacer, la inspiración. Con esto que hago no sólo voy a propalar mi música a tal o cual lugar… En la movida también estamos ayudando a gente que necesita, ya sea generando trabajo, haciendo una obra de beneficencia en el camino, difundiendo la historia de los Kilme, la de Agustín Tosco, por ejemplo. No es una misión política sino social. De todo esto, yo rescato la virtud humana. Perdida. Yo quiero creer en la raza humana. Es una búsqueda. Yo soy positivo, quiero creer en la humanidad y busco siempre figuras en las que confiar: en (René) Favaloro, en Agustín Tosco. Tengo su foto como si fuese un abuelo. Mi hijita me pregunta quién es ese señor y yo le digo, el abuelito Tosco. Y ella lo repite. Una chica me regaló un libro de la ex Zanón que yo no había leído…

–Sobre la recuperación de la fábrica.

–Fasinpat. Como ya le había hecho una canción y estuve tan vinculado a los muchachos, me ayudó a refrescar la historia porque está escrito tan de adentro, y me recuerda todas las experiencias que me contaban (Raúl) Godoy, Andresito Blanco o (Alberto) Kiko Esparza, sus luchas… Son historias sustentadas por el amor, por el trabajo, por la especie humana. La vida transcurre y no la honramos demasiado. Es lo que somos, lo que tenemos, lo que queremos, lo que pretendemos y también las migajas que nos tocan de este sistema. El laburante, hoy en día, está denigrado por un lado, y autodenigrado. Ves un flaco laburando de carpintero, tornero, empleado preso de un comedero chatarra y de fondo está prendida una televisión… Bajando línea, controlando la información o simplemente poniendo programas pasatistas, gente que se gana la vida a su modo… No hay problema. Pero, lo feo es que el laburante puede querer ser como ese que ve en la pantalla y se pregunta qué hace ahí. Pensando que es un estúpido, mueve el mundo. El que está en la televisión, necesita que le arreglen la silla, la persiana, que le pinten la casa. El mundo se mueve por él, ¿por qué se cree menos importante? No es que el otro no lo sea, es un payaso que entretiene, pero tenemos que tomar como tal y no como súper héroe de la vida.

–¿Cómo definirías este momento en lo individual, como persona, como músico?

–Es una sola cosa para mí, ya está unificado. No como antes que trataba, dentro de mi búsqueda, manejar el control de mi imagen, de mi artista y de mi persona. Ahora me doy cuenta que no puedo separarlas. Estoy bárbaro, me siento fértil, muy fuerte. Puedo parecer hasta soberbio pero siento que tengo mucho aguante. Del verdadero. Me siento en un estado indestructible (y lo quiero compartir de buenas. Mi corazón es fuerte, tengo algo para dar y lo voy a comunicar.

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