Jauría en La Trastienda

Jauria en La Trastienda por Alejandro Panfil

No era lo más recomendable que, con el tremendo frío que afectaba a Buenos Aires, miles de perros anduvieran sueltos por la calle. Teniendo en cuenta que la noche pintaba para bajo cero, la Jauría se reunió en La Trastienda para que, en un lugar por demás calido, todos esos perros sueltos tuvieran una noche agradable en este crudo invierno.

La espera en la calle Balcarce se estaba haciendo bastante dura cuando, pasadas las 23 hs, los encargados de seguridad del local apuraron el tema y dejaron pasar, ordenadamente claro, a quienes padecían los pocos grados desde una hora y pico antes. Al ingresar, se pudo observar cómo Jorge Telerman daba una mano atendiendo las mesas de los comensales que poco interés tenían en lo que iba a suceder instantes después en la “sala”, como le dicen los españoles.

Ya en la sala, Jauría hizo apagar las luces y levantar el telón para que el grupo comenzara a mostrarse mucho más suelto que en su debut porteño, en El Teatro de Flores. Con La marcha imperial, y mascaras de perros rabiosos, a excepción de Ray, la banda arrancó con un prolijo y energético set, como para sacarse el frío de una buena vez. Ya sin caretas, sacudieron a los presentes con Guerra en las galaxias e Indios Kilme, con lo que la temperatura del lugar ya era la ideal.

Los temas de su primer disco estuvieron presentes en su totalidad, como era obvio y necesario, y le sacaron mucho brillo a Austin, conMaikel de Kapanga ya como invitado habitual, y a Religionaré, con Sebastián Ambesi, de Romanticistas Shaolins, en guitarra.

Si bien es esperable que la banda ejecute temas de sus anteriores proyectos, como Caballito de hierro, Onírico, Ángel o Perfección, el clásico de Legiao Urbana, hubo tiempo para presentar una nueva versión de La gente que habla sola, la muy emotiva canción que integra Antihumano, de Attaque 77, e Irte, de Cabezones.

Donde las águilas se atreven, himno inoxidable de los 77  y el cual Ciro Pertusi confesó que era el favorito de su madre, marcó los últimos instantes de la primera de dos noches en el local de San Telmo. Para el final, la banda recompensó haber tomado prestado el nombre de otra banda invitando a Martín Correa, guitarrista de Jauría Metal, para cerrar con La Jauría a puro riff y headbanging.

Un concierto redondito y un momento por demás agradable se llevaron quienes fueron al show de esta banda que parece tener varios años en escena. Pertusi, Serniotti, Fajardo y Ambesi dieron otra muestra de que el súper grupo no salió de un reality show.

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